por
BÉATRICE PATRIE
y EMMANUEL ESPAÑOL
Cien días tras
la guerra del
verano 2006, el
asesinato del jóven
ministro Pierre
Gemayel inundo
al Líbano de
nuevo en una
espiral sin fin
del terror.
Impotencia, pero
también
resignación,
palabra ajena en
el vocabulario
libanés. Caer
siete veces,
levantarse ocho.
Todo el mundo
sabe que los
libaneses son
capaces de ello.
Pero además por
su conocido
coraje en
reconstruir
infatigablemente
sus casas
derruidas, sus
vidas destruidas,
como inculcarles
el coraje
necesario para
liberarse de las
calamidades de
una historia política
revuelta, con
sus señores
feudales y señores
de la guerra?
Los hijos de
Israël podrán
dormir sobre sus
dos orejas, decía
en esencia Ben
Gourion, cuando
la tribu de Israël
ya no se
encuentra
rodeada por las
tribus de
Oriente Medio...
Es contra esta
visión que el Líbano
de hoy en día
construirse.